Vaso de Starbucks sobre una mesa

UX/UI · UX Research · Product Redesign

App Starbucks

Rediseño integral de la aplicación de Starbucks Argentina para transformar una experiencia limitada en una herramienta más clara, ágil, intuitiva y personalizada.

Año
2025
Tipo de proyecto
Académico
Ver prototipo en Figma

Una experiencia digital limitada

Contexto

La aplicación de Starbucks Argentina permitía consultar y acumular Stars, gestionar una Starbucks Card y localizar tiendas cercanas. Sin embargo, a diferencia de otras experiencias internacionales de la marca, no incorporaba pedidos anticipados, personalización de productos ni un recorrido de compra completamente digital.

Mientras los usuarios ya estaban habituados a pedir, pagar y organizar sus compras desde aplicaciones gastronómicas, la propuesta local seguía funcionando principalmente como un complemento de la experiencia presencial.

Pantalla anterior para asociar una Starbucks Card Pantalla de inicio anterior de Starbucks Pantalla anterior del mapa de tiendas

Problema

La propuesta digital ofrecía pocas razones para volver a utilizarla. Además de sus funcionalidades limitadas, los usuarios encontraban dificultades para iniciar o mantener la sesión activa, entender el sistema de recompensas y localizar las acciones más importantes.

La interfaz presentaba poca jerarquía visual y las promociones, los beneficios y las novedades no tenían suficiente visibilidad. Como resultado, la aplicación era percibida como poco útil, confusa y desconectada de los hábitos cotidianos de consumo.

Principales
fricciones

Utilidad limitada

No era posible realizar pedidos anticipados, personalizar bebidas ni completar un flujo de compra desde la app.

Acceso poco confiable

Los errores de inicio de sesión y las desconexiones frecuentes afectaban la confianza.

Beneficios difíciles de comprender

El sistema de Stars no explicaba claramente qué podía canjearse ni cuándo había una recompensa disponible.

Escasa jerarquía visual

Las funciones principales, las promociones y las novedades no se encontraban priorizadas.

Rediseñar sin perder lo que la marca ya tenía

Oportunidades
de diseño

El desafío consistía en reorganizar y ampliar una experiencia existente, respetando la identidad de una marca consolidada.

El rediseño debía acercar la experiencia local a las expectativas actuales de los usuarios: mayor autonomía, procesos más rápidos, beneficios visibles y una relación más fluida entre la aplicación y el local físico.

Modernizar

Actualizar la interfaz y acercarla al lenguaje visual contemporáneo de Starbucks.

Reorganizar

Construir una arquitectura más clara, con accesos directos a pedidos, promociones, Stars y locales.

Optimizar el flujo

Reducir pasos y acompañar al usuario desde el registro hasta el pago y el retiro del pedido.

Una experiencia integral

La solución

La propuesta transformó la aplicación en una experiencia capaz de acompañar al usuario desde el ingreso hasta la compra. El rediseño integró registro y perfil, menú, pedidos personalizados, pagos digitales, beneficios, recompensas y contenido relevante dentro de un mismo recorrido.

La nueva interfaz buscó simplificar las acciones frecuentes, brindar mayor control y conectar la experiencia digital con el momento de retiro o consumo en el local.

Registro y perfil más simples.

Menú claro y accesible.

Pedido digital personalizado.

Pagos y recargas confiables.

Beneficios y promociones visibles.

Investigar, ordenar, probar e iterar

Proceso de investigación

El proyecto combinó investigación de mercado, análisis de la experiencia existente, entrevistas, encuestas, evaluación heurística y pruebas de arquitectura. Luego se desarrollaron los recorridos principales, los wireframes y el sistema visual, incorporando instancias de validación con Maze y A/B testing.

117

respuestas iniciales en la encuesta exploratoria.

27

participantes en la prueba de usabilidad realizada con Maze.

10

participantes en el A/B testing del navbar, 5 por cada versión.

Principales
hallazgos

La investigación mostró que el café ya formaba parte de la rutina de muchas personas, pero Starbucks continuaba siendo un consumo ocasional. La baja adopción de la aplicación no respondía a un rechazo hacia la marca o hacia las herramientas digitales, sino a que la propuesta actual no ofrecía suficiente valor para incorporarse al día a día.

Los usuarios esperaban una aplicación más rápida y funcional, con pedidos anticipados, información clara y beneficios que pudieran comprender y aprovechar fácilmente.

Cerca del 90% consume café habitualmente, pero solo el 13% consume Starbucks con frecuencia.

Más del 50% nunca utilizó la app.

El 69% usaría una versión mejorada si fuera más rápida, funcional y clara.

El 89% continúa haciendo sus pedidos directamente en el local.

El tiempo aceptable de espera se ubicó entre 5 y 10 minutos.

Los usuarios no rechazaban la marca: rechazaban una experiencia digital que todavía no simplificaba su rutina.

Analizar competidores y hábitos ya instalados

Benchmark

Analizamos Café Martínez, Havanna, Tea Connection y McDonald’s para entender cómo resolvían la navegación, los pedidos y los programas de beneficios. También incorporamos a Rappi y PedidosYa como referencias de recorridos que los usuarios argentinos ya reconocen al realizar una compra digital.

El análisis mostró que algunas propuestas tenían una identidad visual cuidada, pero ofrecían pocas funcionalidades; otras permitían realizar pedidos completos, aunque presentaban demasiados elementos o poca jerarquía.

La oportunidad estaba en combinar una navegación familiar, pedidos eficientes, beneficios visibles y una experiencia visual coherente con Starbucks.

Café Martínez Havanna McDonald’s Tea Connection PedidosYa Rappi

Convertir la evidencia en criterios de diseño

Síntesis de investigación

Las entrevistas y encuestas confirmaron que los usuarios valoraban la posibilidad de pagar y consultar sus Stars, pero necesitaban más razones para regresar a la app. Pedían promociones visibles, pedidos anticipados, mayor estabilidad y una explicación más clara de los beneficios.

A partir de estos hallazgos definimos cuatro criterios para orientar el rediseño.

Autonomía

Permitir pedir, pagar y canjear beneficios sin depender del mostrador.

Claridad

Priorizar la información importante y utilizar nombres fáciles de reconocer.

Personalización

Recordar preferencias, bebidas favoritas y pedidos frecuentes.

Confianza

Incorporar confirmaciones y mensajes de error que ayuden a resolver problemas.

Task flow
y wireflow

Con la arquitectura definida, desarrollamos los recorridos correspondientes a las tareas principales: registrarse, configurar preferencias, realizar un pedido, personalizar una bebida, cargar un medio de pago, seleccionar un local y utilizar beneficios.

Los wireflows permitieron detectar fricciones antes de avanzar hacia la interfaz visual. También mostraron el valor de incorporar preferencias desde el comienzo: seleccionar bebidas favoritas podía generar atajos y facilitar futuros pedidos.

Prueba de usabilidad
en Maze

La prueba de usabilidad realizada con Maze evaluó cuatro tareas: registro, pedido digital, carga de una tarjeta y utilización de un cupón.

Participaron 27 personas y 15 completaron todas las tareas. La experiencia general fue comprendida, pero los desvíos y misclicks mostraron que algunos recorridos necesitaban mayor orientación.

Registro: 75% de éxito. Era necesario dar mayor visibilidad al botón principal.

Pedido digital: 82,4% de éxito. Algunos usuarios llegaron por rutas alternativas.

Carga de tarjeta: 100% de éxito, aunque produjo confusión entre la Starbucks Card y la tarjeta bancaria.

Uso de cupón: 100% de éxito y el recorrido más rápido y directo.

Mapa de calor de la tarea de registro Mapa de calor de la tarea de pago Mapa de calor del perfil Mapa de calor de la pantalla de beneficios

A partir de los resultados, decidimos agrandar y jerarquizar el acceso al registro, incorporar feedback durante el proceso de pedido y reemplazar nombres ambiguos, como “Pagos”, por términos más explícitos. También simplificamos los recorridos más extensos y reforzamos visualmente las acciones principales para orientar mejor a los usuarios.

Evolución de wireframes

El primer prototipo de baja fidelidad contenía demasiada información y texto, lo que generaba distracción y volvía más complejo el proceso de recarga. La navegación tampoco permitía reconocer con suficiente rapidez cuál era la acción principal.

Después de las pruebas eliminamos contenido secundario, simplificamos la interfaz e incorporamos el navbar validado. Finalmente, trasladamos estas decisiones al prototipo de alta fidelidad, aplicando la identidad visual definitiva y reforzando la jerarquía.

El resultado fue una interfaz más coherente, moderna y fácil de recorrer.

Evolución de los wireframes del flujo de recarga

Un nuevo sistema consistente

Design system
y UI kit

El sistema visual se construyó con SoDo Sans, una paleta basada en los verdes de Starbucks y tonos cálidos vinculados al café. Se definieron estilos para botones, tarjetas, formularios, imágenes, ilustraciones e iconografía.

La interfaz utilizó cuatro columnas y una cuadrícula base de 10 px, con márgenes laterales de 15 px y una separación de 20 px entre columnas. Esta estructura permitió mantener la alineación y la consistencia entre pantallas.

UI kit de la aplicación Starbucks

Una app más clara, útil y cercana

Prototipo final

La propuesta final buscó reconectar la experiencia digital de Starbucks con los hábitos y expectativas actuales de sus usuarios.

La nueva interfaz acompaña a las personas desde el registro hasta la compra, integrando recompensas, pagos digitales, pedidos personalizados y contenido relevante. Las funciones principales adquirieron mayor visibilidad y los recorridos fueron simplificados para reducir incertidumbre y tiempos de espera.

El resultado es una propuesta que moderniza la experiencia, reorganiza la información y optimiza el flujo de compra, fortaleciendo el vínculo entre la marca y sus consumidores.

Pantallas del prototipo final de la aplicación Starbucks

Proyecto realizado en colaboración con Agustina Mosquera, Martina Sarramone, Sofía Cordeu y Sofía Picech.